En medio de la oleada de críticas que provocó el anuncio del premier Guido Bellido sobre nacionalizar el proyecto del gas de Camisea, el presidente Pedro Castillo manifestó -vía Twitter- que «cualquier renegociación se dará con respeto irrestricto al Estado de derecho y velando por los intereses nacionales«, dejando en claro que una decisión unilateral respecto al destino de Camisea no sería viable.
Lo dicho por Bellido fue respaldado por la cúpula de Perú Libre -el partido de gobierno-, empezando por su líder, Vladimir Cerrón, que secundó la propuesta del presidente del consejo de ministros: «Si la empresa no acepta ¿está mal tomar control del yacimiento peruano? El Estado tiene que poner las cosas en orden», expresó desde su cuenta de Twitter.
¿UNA RESPUESTA POLÍTICA?
Si bien Castillo ya se manifestó, durante la última campaña electoral, sobre la posibilidad de renegociar los contratos que el Estado peruano mantiene con el conglomerado a cargo de Camisea, lo dicho por Bellido respondería a otras motivaciones.
Así lo sugiere información dada por La República, que reveló que el mensaje del premier fue emitido a modo de repuesta política ante algunas inquietudes del círculo cerronista en el Ejecutivo relacionadas con Castillo y sus allegados.
Han visto con desagrado, por ejemplo, que el presidente haya salido de gira internacional acompañado de los ministros de Economía, Pedro Francke, y Relaciones Exteriores, Oscar Maúrtua. Como se sabe, ambos no son bien vistos por los cercanos al exgobernador de Junín.
Otra de las razones sería la promesa que la vicepresidenta Dina Boluarte hiciera ante el Consejo de la Prensa Peruana de convencer a Castillo para que firme las declaraciones de Chapultepec y Salta, sobre libertad de prensa y expresión.
La bancada del lápiz emitió un comunicado en contra de este gesto de Boluarte, rechazando «la presión mediática que se viene ejerciendo sobre el presidente para la firma de estos documentos.
¿Cuál será el desenlace de esta nueva crisis ministerial?
