Escribe: Gonzalo Haro
El pasado 18 de febrero, en medio de una sesión del Concejo Provincial en la que se acordó formar una comisión investigadora sobre este caso, uno de los cuestionamientos hacia el alcalde Marcelo Jacinto y el gerente de Obras Públicas, Jorge Bringas Maldonado, fue el de por qué ningún funcionario municipal advirtió de las intervenciones irregulares en varios parques de la ciudad. Pero la respuesta de los aludidos se limitó a negar que existieran contratos o proyectos formales.
¡El Defensor del Pueblo le exigió explicaciones al alcalde!
En la urbanización Las Casuarinas, «cuatro personas con chaleco azul y plomo», quienes «decían que venían del Concejo», rompieron las veredas y las bancas del parque N.° 03. Era junio del año pasado. Juan Cáceda Paredes, presidente del Comité de Gestión y Seguridad Ciudadana, nos cuenta detalles de esta historia, mientras nos muestra la copia de una carta, fechada el 6 de enero y dirigida a la Defensoría del Pueblo. En ella, Cáceda denuncia que «hace siete meses la Municipalidad Provincial de Trujillo (MPT) ha destruido las veredas y las bancas de cemento; y hace una semana varias personas o vecinos al momento de caminar por dicho parque casi han sufrido lesiones de consideración porque la empresa constructora ha dejado varios fierros de columnas en el parque».
«No querían dar su nombre», nos comenta Cáceda. En la notificación a la Defensoría, se lee que «el suscrito en varias oportunidades se ha presentado para hablar con el encargado de la obra pero no dan una respuesta firme».
La comunicación del dirigente vecinal tuvo resultado tres días después con el oficio N.° 27-2020-DP/OD-LA LIB. En ella, José Luis Agüero Lovatón, jefe de la Oficina Defensorial de La Libertad, se dirige al alcalde Daniel Marcelo Jacinto solicitándole «informar las razones por las que se habrían paralizado los trabajos de mejoramiento y acciones a realizar para la continuación con la ejecución de la obra», dándole además un plazo de 10 días calendarios.

Quien posee el expediente de este caso en la Defensoría es Esther Albújar Moreno. El pasado 20 de febrero, Albújar nos comunicó que aún no tenía la respuesta oficial, pero sí un avance del informe de la MPT.
«Las veredas ya han sido colocadas. Sobre las bancas aún no nos informan, pero desde ya nos habían dicho que las bancas, seguramente, al momento de hacer la remodelación, la gerencia de Servicios Generales las ha retirado; no sé cuál habrá sido el criterio», nos comentó en aquella oportunidad, desconociendo, al parecer, las denuncias públicas.
Dicha información «está en lo que va a venir, pero ya nos han manifestado extraoficialmente». Este medio desconoce si el informe oficial ya está en sus manos. Lo último que nos señaló Albújar fue que ese tipo de reclamos no ha sido recurrente en su despacho.

¿Qué responderá la gestión de Marcelo Jacinto? Juan Cáceda, no quedándose contento, envió también un oficio -fechado el 22 de enero- al despacho de alcaldía dando cuenta que «la obra está inconclusa» y que solicita la copia del expediente técnico y los planos.
¿Y se sabe con certeza que Dany Marcelo y Luis Marcelo estuvieron también detrás de este caso? Los tres vecinos entrevistados aseguran que nunca los vieron, pero desde la comisión investigadora del Concejo, el presidente Sergio Vílchez Neira nos comentó que conversaron con Wilfredo Vizconde, nombre que figura en una lista -de fuente anónima- que divulgó el regidor José Ruiz Vega sobre 19 lugares intervenidos bajo la misma modalidad, entre ellos el parque N.° 03 de Las Casuarinas.
Vílchez, sin querer entrar en detalles, dijo «sí» ante la pregunta de si Vizconde había confirmado que los parientes del alcalde también estaban involucrados. Obtuvimos un número celular, supuestamente a cargo del susodicho, pero no conseguimos respuesta.
A poca distancia de este sector, en la urbanización Santa María ocurre un problema similar. El parque Andrés Avelino Cáceres -o también conocido como parque Cuzco- no tiene bancas: se las llevaron todas.

No había necesidad de remodelarlas. «No estaban ni deterioradas ni quiñadas», asegura la vecina Carmen Llorca Holguín, cuya casa está frente al parque.
Como en el parque de Las Casuarinas, los incidentes iniciaron en junio, según Llorca. «Eran 15 trabajadores, en promedio, había 6 venezolanos». A todo esto, la entrevistada nos enseña un compendio de reclamos que ha ido enviando a la Defensoría del Pueblo y al propio alcalde Daniel Marcelo Jacinto a lo largo de la segunda mitad del 2019.
Una extensa comunicación al representante de la Defensoría en La Libertad, Agüero Lovatón, mostró fotografías del estado del parque después que un numeroso grupo de obreros llegase a nombre de la municipalidad para «remodelar». En uno de los pies de página se lee: «Peligro inminente: estos fierros son los que quedaron de la estructura de las bancas de concreto que existían y que han sido demolidas hace algunas semanas, no hay cuándo corten estos fierros que son un peligro para los niños, adultos mayores o discapacitados», en referencia a los restos de los más de veinte asientos.


Asimismo, en el expediente de Llorca -a cargo también de Esther Albújar Moreno- figuran comunicaciones de Agüero Lovatón que, si bien no increpaban a Kenny Heredia García, quien renunció hace algunos días a la gerencia del Servicio de Gestión Ambiental de Trujillo (Segat), ya le daban cuenta de la inexplicable demolición de las bancas. La notificación fue del 18 de setiembre.

«El hijo de Marcelo era uno de los promotores»
¿Y el alcalde vecinal de Santa María, la urbanización en donde se encuentra este último parque? Responde al nombre de Roberto Meza Rivas. El dirigente, durante una larga entrevista, nos empezó a ofrecer otros importantes alcances de esta historia:
«Yo me iba a hacer deporte al complejo Chan Chan (excomplejo Chicago), y recuerdo que puse una denuncia sobre su minicoliseo que estaba abandonado, inconcluso; yo dije que tenía que abrirse para el público deportista y lo difundí. Entonces ellos me buscan, los ingenieros, se acercan a mi domicilio y me preguntan si yo era el del vídeo. Les digo ‘sí’ y me dicen ‘mira, sabes qué, el ingeniero Marcelo nos ha mandado para coordinar contigo porque tú has puesto esa denuncia en el coliseo y queremos trabajarlo, ha respondido a tu reclamo’, así que hicieron las tribunas, empezaron a trabajar».
A pesar de que el sector del complejo no pertenece a Santa María, Meza hizo suyo el reclamo y se percató de los avances en el minicoliseo todas las veces que fue a hacer deporte. Días después, el 8 julio del 2019, escribió lo siguiente en la página de Facebook «Territorio Vecinal Santa María», utilizada para informar de cualquier incidente a los vecinos de su urbanización:

¿Fue una manera de contentarlo? Para Meza sí. Lo cierto es que «los ingenieros» llegaron al parque Andrés Avelino Cáceres y también prometieron hacer cambios con el aval de la municipalidad. ¿Pero de qué forma? Meza responde:
«Los ingenieros que vinieron a verme me manifestaron que el hijo de Marcelo estaba dentro de esa empresa, era uno de los promotores o propietarios, así que estaba asegurada la obra»
La participación de Dany Marcelo Cruz no solo se registra en los dichos de los denunciantes Hamilton Izaguirre y Franklin Benites, sino también en una conversación de Whatsapp con Izaguirre, cuya información cruzada con otros hechos le dieron especial credibilidad. Además, los denunciantes proporcionaron un vídeo donde se le observa a Dany Marcelo, acompañado de su primo, en una de las reuniones de coordinación.

Meza, a sabiendas de estos hechos, apoyó esa gestión. Según el archivo de la Defensoría del Pueblo, mientras la vecina Carmen Llorca protestaba por la demolición injustificada de bancas, Meza enviaba una carta al alcalde Daniel Marcelo afirmando que «se vienen haciendo las coordinaciones para un mejor mantenimiento de los mismos y el disfrute de los vecinos en general», desvirtuando cualquier reclamo y calificándolos como «caprichos personales». Esta comunicación ocurrió, por ejemplo, el 5 de setiembre.
El 18 de octubre, a Meza se le borró la sonrisa, pues dejó en mesa de partes de la MPT un reclamo sobre los trabajos que, para él, quedaron inconclusos. «No han terminado con el trabajo trazado habiéndose quedado a medias y sin bancas, donde los vecinos y visitantes no tienen donde descansar, generando un malestar justificado», se lee.
Pero el optimismo volvió en poco tiempo. El 4 noviembre, en la página de Facebook del territorio vecinal, Meza escribió que la MPT retomará los trabajos, mientras filmaba un encuentro con dos vecinas y dos presuntos ingenieros a cargo de la obra, la cual no solo iba a comprender el parque Cuzco, sino también el de nombre Abelardo Quiñones.
Uno de los presentes, identificado como Pedro Infante Narro, dejó consignada su dirección en un acta de compromiso «de ejecución de la obra», la cual firmó junto con Meza. Con Memoria buscó a Infante, quien nos atendió unos minutos en la entrada de su casa. «El señor estaba solicitando que modifiquen los parques, pero no intervine en el parque Cuzco, solo en Abelardo Quiñones, pero al final ya no me llamaron, no iniciaron el procedimiento y nunca se intervino nada», responde Infante. Dice también que «a mí me invita el señor Eslin (sic), y nosotros fuimos a verlo a los señores, el señor Eslin (sic) trabaja en construcción».
A todo esto, ¿por qué otro medio «los ingenieros» llegan de forma rápida a Meza? El mismo dirigente nos dio la respuesta:
«Hubo un ingeniero que fue el enlace para todo, en el complejo, en el parque, él contacta a todos» ¿Y cuál es su nombre? Meza evitó facilitárnoslo hasta «conversar con él», pues «yo lo conozco, es mi amigo». Y continúa: «Él era el enlace para todo, desde el inicio, junto con el financista, el hombre fuerte (cuyo nombre también es una incógnita)». Roberto Meza se comprometió con este medio a alcanzar dicha información.
– ¿Y nunca les increpó nada?
No. Al haberme manifestado que estaba el hijo de Marcelo para mí garantizaba la obra al 100 %.
– ¿A pesar de que usted sabe que es algo irregular, por ser conflicto de intereses?
No lo veía así. Lo veía como que es una empresa en la que está el hijo de Marcelo, le estaban dando la preferencia… a buena hora, hasta ahí no se descubría el tema de la mafia, yo solo ingresaba el documento solicitando el mejoramiento.
¡El asesor de Marcelo (y exgerente de Obras) también sabía)!
Dos días después de la sesión de Concejo en donde también se acordó fiscalizar este caso -a raíz de las primeras revelaciones-, es decir, el 20 de febrero, una carta llegó al despacho de Daniel Marcelo Jacinto. Firmaba Luis Ernesto Estrada Chávez, el exgerente de Obras Públicas.
En esta comunicación, con N.° 01-2020/LECH, Estrada repara en que su sucesor, Jorge Bringas Maldonado, había dicho ante el Concejo que el denunciante Hamilton Izaguirre Vásquez «se reunió en dos oportunidades con el gerente de Obras y en ese tiempo yo no estaba como gerente», detalle importante para él, pues esto era cierto: el año pasado la gerencia estaba a cargo de Estrada; mientras Bringas ocupaba una subgerencia. Según la resolución de alcaldía N.° 006-2020, Estrada recién dejó el mando de Obras Públicas el pasado 7 de enero, dándole la posta a Bringas.
Sin embargo, Estrada señala que Bringas «trata de confundir al Pleno del Concejo y a la opinión pública» pues, tal y como consta en las publicaciones escritas y en una de nuestras entrevistas radiales, el denunciante Hamilton Izaguirre, desconociendo el nombre exacto de los cargos, solo se refiere a Jorge Bringas cuando menciona las reuniones.

Pero no todo termina en un «deslinde de responsabilidades». En una pasada entrevista con el denunciante Izaguirre Vásquez, este, aparte de mencionar las reuniones con Bringas Maldonado, nos dijo también que «Luis (Marcelo) coordinaba con Estrada, era el gerente, es un hombre fuerte, Luis participaba con él, así nos mencionaba, él coordinaba dentro».
Para sorpresa nuestra, el pasado lunes 2 de marzo abordamos a Estrada, quien caminaba por el jirón Pizarro cerca de la 1 de la tarde. «El alcalde Daniel Marcelo me ha designado como parte de su asesoría personal», nos anunció.
Lo primero que le cuestionamos a quien también fue funcionario en La Esperanza cuando Marcelo Jacinto dirigía la comuna distrital fue su relación con Luis Marcelo Ruiz, el sobrino del alcalde de Trujillo.

– ¿Coordinó con Luis Marcelo?
Yo ni lo conozco al muchacho. Osea, yo sé que es sobrino del alcalde por los medios periodísticos, pero de ahí, más allá, desconozco. Nosotros no hemos intervenido absolutamente en nada. He sido claro en mi documento, mi área no tiene esa competencia. No he intervenido en nada, para nada, no tengo conocimiento de esos trabajos. En el área que me corresponde jamás hubo un documento que diga que había que intervenir en los parques.
– ¿Tampoco hubo una coordinación verbal?
Para nada, para nada. Nosotros no hemos intervenido en nada y para nada. Yo he hecho mi informe deslindando.
– Pero Hamilton Izaguirre también nos mencionó que Luis Marcelo coordinaba con usted.
Mire, yo al señor Luis Marcelo… con él, de repente puede haber ido en alguna oportunidad a mi oficina, pero absolutamente para nada a hablar de algún trabajo, a hablar de parques.
– ¿Pero sí lo conoció?
De repente, me debe conocer, tantísima gente me conoce, pero de ahí para que yo haya hecho algún trato, algún tipo de comunicación para autorizar un equipo de trabajo, jamás.
Seguidamente, le preguntamos si en algún momento (durante los ocho meses que pasaron desde las intervenciones irregulares) pudo advertir algo desde su despacho, pero Estrada nos dijo -repetidas veces- que no estaba dentro de su competencia. Terminó sosteniendo que «no tengo por qué emitir opiniones con respecto a denuncias que han sido posteriores».
Pero la postura de Estrada se desmoronó al poco rato. Al insistir -por quinta vez- sobre lo sorprendente que nos parecía que los funcionarios no hayan tomado conocimiento de cómo se intervinieron los parques, esto fue lo que nos contestó:
«Lo que sí yo le puedo decir una cosa clara y contundente. Yo conversé y le comuniqué extraoficialmente al gerente municipal (Santos Gámez Reyes) para que él emita cartas preguntando, consultando a qué se debe esa intervención, quiénes están interviniendo».
– ¿Cuándo fue eso?
El año pasado, me imagino que el gerente debe haber emitido algún documento.
– ¿Cuándo fue? ¿En qué mes?
Si mal no recuerdo, en diciembre.
– O sea, usted ya había observado que había parques intervenidos.
No, o sea… le conversé porque como a veces hay comentarios extraoficiales, entonces yo le dije «¿quién está interviniendo?».
– ¿Comentarios de dónde? Hasta ahí no se conocía la denuncia pública.
No, yo tampoco conocía.
– ¿Pero cómo supo usted que esos parques habían sido intervenidos?
Porque había comentarios…
– ¿Pero de quién?
De gente que comentaba, pues, gente que comentaba…
Estrada, sin dar más explicaciones, no quiso decirnos quién le comentó sobre las intervenciones irregulares. ¿Fue un funcionario? A los pocos segundos, el asesor de Daniel Marcelo nos estrechó la mano y se abrió paso, no sin antes decir que «nunca coordiné con los señores, yo estoy con mi conciencia tranquila».
¿Quiénes más lo supieron?
¿Quién le comunicó a Estrada que se estaba trabajando irregularmente? ¿Por qué su resistencia a decirlo? ¿Es que aquella persona tuvo alguna participación? ¿Existieron otros allegados que conocieron el problema detalladamente o que, peor aún, fueron parte de las coordinaciones de Dany Marcelo Cruz y Luis Marcelo Ruiz, hijo y sobrino del alcalde de Trujillo?
Con Memoria, cumpliendo con el seguimiento a este caso, dará a conocer en los próximos días más detalles importantes sobre los principales implicados -y otros tres personajes que se añadirán a la lista-. Con el paso de los días, la trama del negociado que involucra al misma autoridad provincial se irá dilucidando.
