Hoy cremaron los restos del cabecilla terrorista Abimael Guzmán Reinoso, 13 días después de producirse su deceso, el pasado 11 de septiembre. Su cuerpo fue incinerado en la madrugada, en el horno crematorio del Hospital Naval Cirujano Mayor Santiago Távara, del Callao.
EL PROCESO
El proceso inició a las 3:20 horas y culminó a las 5:20 de la mañana. Los testigos fueron el titular de la Dirección Contra el Terrorismo (DIRCOTE), general PNP Óscar Arriola, la fiscal Joselyn Purizaca Zeta y los representantes de las carteras de Justicia e Interior, Aníbal Torres y Juan Carrasco, respectivamente.
Además, estuvieron presentes los periodistas Jimena de la Quintana -corresponsal de CNN en el Perú-, el reportero Ricardo León, de El Comercio, y el jefe de la Unidad de Investigación de La República, Ángel Páez. El ministro Carrasco fue quien los invitó.
¿A DÓNDE IRÁN SUS CENIZAS?
Según relata Páez, los ministros -que quedaron a cargo de los restos- firmaron un acta en la que acordaron «que sería un secreto de Estado la disposición de las cenizas». Así, ambos resolvieron mantener en absoluta reserva el tiempo y el lugar de la dispersión de los restos.
«Ni siquiera el presidente Castillo lo sabe», declaró Carrasco. A su vez, Torres indicó que «“es mejor, para así evitar que los senderistas conviertan en un lugar de culto y peregrinación dónde terminaron las cenizas de Guzmán».
MUERTE CERTIFICADA
En su última edición, el semanario Hildebrandt en sus trece dio detalles de los exámenes practicados al cadáver de Guzmán, que permitieron no solo identificarlo sino también confirmar que su cuerpo «no registraba ningún golpe, ninguna huella de agresión o tortura, ni fractura de hueso, ni quemadura reciente o antigua».
El informe del semanario habla de una exhaustiva necropsia de 12 horas que permitió concluir que la causa de la muerte fue una neumonía bilateral, descartando un cuadro de intoxicación o envenenamiento.
